Curvas que apaciguan el aire,
algoritmos cool,
el sopor de la tarde
y una nota ingrávida
que atraviesa el ojo
y perfora la luz.
Enganchada a mi espejo
y ocupada en las cosas breves,
con el karma azul ceniza
y el rosa de las uñas,
no estaré dormida
cuando regreses con tu tropa,
viajaré sobre las sábanas
con el miedo sobornándome,
llenándome de estupidez y escolástica.
A lo mejor, entonces, ya te habrás ido.
domingo, 12 de octubre de 2008
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