Alma y piedra
como la verdad que anuncias,
pantano de ideas
saliendo al mar.
Tus manos buscan
los pies de la tierra:
estás ahí, sin duda,
pastor de estrellas,
improvisando un orden
a be ce un dos tres
un dos tres a be ce...
No olvides regar
el vórtice del sol,
la sabina alquimia
de las fragatas de sal
explotando sin ira,
¿qué pierdes pronunciando
arcanos menores?.
Despídete como las últimas tardes de verano,
adiós
hasta otra
hasta luego.
domingo, 12 de octubre de 2008
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