domingo, 19 de octubre de 2008

La cocina

He visto, enganchada al techo de mi cocina, una luz placentera.
La he regado con vino, un chianti ácido que cosquillea en la lengua.
Atravieso así la estancia repleta de cacharros, listos para el desembarco.
Del campo vienen aceites mágicos,
del mar la negra sombra del calamar.
Un pareado con el pan de pueblo
y azafrán de hebra,
la sartén, repleta de besos.
El arroz, burbuja terrícola, te llamará a la de tres.


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