He
vaciado todos mis cajones
y
vendido mis relojes de cuerda.
He
prestado la bolsa de las pinzas
a los
periodistas del tercero
y he
alquilado mis trajes de otoño.
También
he quemado noches,
capítulos
mal escritos que quise olvidar.
He
tirado todas mis ciudades
al
testamento de la vida
y he
donado amuletos buscando su suerte.
Todo
esto acaba de pasar
mientras
la guerra descarga sus ruidos.