Tras un cuarto vendrá un quinto,
Pero no hablará de pecados sino de hospicios,
hablará del cortejo de palabras
seguidas unas de otras o en fuga.
Porque esto que mis manos ven no
es un poema
es un miembro cercenado de hemistiquios,
es una pandora de tragedia, un arcano,
es la Palmira ocupada por el Isis.
Tras el quinto vendrá el cuarto
que hablará de la red que me contiene,
de los años presos de mis sílabas,
hablará de un desierto , de unos labios,
del almíbar cítrico que golpea
los salones engreídos de poesía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario